El apego es la relación afectiva más íntima, profunda e importante que  se tiene  con otro. Se desarrolla a partir de atender y  regular cotidianamente el estrés o malestar del  bebé, convirtiéndose en la seguridad, confianza y autonomía para enfrentar el mundo. ..  Si el adulto logra sintonizarse con las necesidades del niño se fomenta el apego seguro.  El apego no es solo cercanía física, es también permitir que el bebé explore el ambiente con tranquilidad y confianza, ya que sabe que su madre o padre lo atenderá cuando lo necesite.

La teoría del apego fue formulada en los años sesenta por el psiquiatra John Bowlby, quien lo define como el proceso por el cual los niños establecen y mantienen una relación especial con un otro significativo al que considera mejor capacitado para enfrentarse al mundo (Bowlby 1989). Estas primeras interacciones se constituyen en el puente entre el desarrollo primario y de las futuras relaciones sociales.  Estas relaciones primeras entre el niño y sus cuidadores, serán lo que determinará la seguridad o la ansiedad con que luego éste vivirá los vínculos y las separaciones con las figuras de apego. Será la seguridad que le demos en explorar el mundo lo que podrá luego convertirse en búsquedas y lazos confiados, estables, seguros, o en su contrapartida, ansiosos, temerosos, evitativos, o dependientes. También resulta importante que el niño de sentirse angustiado, tenga una figura en la cual reconfortarse y con quién calmarse.

Los estilos de apego son las conductas que utilizamos para conseguir determinados fines, como el llanto, caminar hacia un objeto, sonreír,  estos estilos continúan presentes durante toda la vida y  a través de las generaciones. Es fundamental saber que a partir de estas interacciones el niño va formándose además una imagen propia, según es significado, hablado,  por su cuidador, y en relación a cómo este adulto le representa  el mundo.

¿Pero qué pasa si no hemos podido ser los mejores cuidadores? Se puede hacer tanto intervenciones preventivas como terapéuticas ya sea sensibilizando a los cuidadores o cambiando los modos de conducta de los padres así como también se puede trabajar directamente en los trastornos en los vínculos entre padres e hijos.

Si necesitas más material u orientación no dudes en comunicarte con el equipo.

Lic. Ivone De Lorenzi, psicóloga.